Protegido: 28. Y me lo calzo sin ropa interior… Sólo somos ese hombre y yo en mi cuerpo, su olor y mi olor; aunque sí que abro un paquete de medias delante suyo y me las ajusto. ¿Qué es eso? Nada, unas medias con liga incorporada. Y ahora recuerdo y sonrío, y me muerdo el labio con intención mientras sonrío… Abandonan ‘la figar’ y él la toma de la mano y Ella sigue sintiendo algo semejante a un vínculo inédito con lo sublime. Acaricia la madera de las escaleras, impregnada por el aroma resinoso y también la ramita de una planta aromática, detalles primorosos de la armónica decoración. Se siente como en un sueño vivido… El comedor una magia de chimenea y soledad. Únicos ellos, la paisana deposita sobre la mesa dos platos idénticos: con dos huevos, dos chorizos y patatas fritas. Esta mujer disfruta de la comida y no le hace melindres a nada.

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~ por María Camín en junio 21, 2011.

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