Protegido: 26. Ella, sin cubrirse, abandona el lecho y abre las ventanas de par en par a la gelidez de aquel enero nocturno. La visión que ofrece la universidad laboral es fabulosa. Él la continúa en la acción. Ahora le parece a Ella verdaderamente vulnerable y humano. No se tocan, sólo extienden su alma hacia la inmensidad de la noche por venir, no se tocan, apoyados con los brazos en la madera. Ella subida sobre sus puntillas porque como le dice: ”El secreto de no tener frío en el Norte es estarse de puntillas”

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~ por María Camín en junio 21, 2011.

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