Protegido: 18. La figar, la higuera, es árbol que en el folclóre de todos los pueblos ha estado ligado a la magia, a lo hipnótico. Ella llamó con los nudillos a la puerta. Y la puerta se entreabrió sólo unos centímetros. Ella la empujó y un hombre calvo, eso era una treta, los piscólogos conocen algunas muy efectivas, tomándola por el cuello la hizo pasar al interior mientras ponía su boca sobre la suya y se iniciaba el beso. Ella percibió, como los dedos de él le acariciaban la nuca, unos roces suavez que pretendían relajarla. Ella no era consciente de si estaba tensa o no lo estaba. Él le preguntó si pensaba quedarse o deseaba irse y, a continuación, si entonces podía cerrar la puerta. Así que siguió besándola en la casi oscuridad, la penumbra la conformaba la luz del baño. Háblame, dime algo…

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~ por María Camín en junio 11, 2011.

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