Protegido: 6. Voy encontrando a gentes del Camino, gentes que siempre merecen la pena hasta algún punto del Camino… Se coincide y hay gentes, menos, que te van ganando, por lo que sea, su peso, su levedad, sus caricias… y con las que te apetece seguir caminando otro trecho… nadie, ninguno, sabemos cuánto o hasta cuánto. El Camino es una incertidumbre y eso era lo que decía Russell que queríamos realmente los hombres. A mí me gustaría que tal vez tú me dibujases un baricentro con la comisura de tus labios, o tal vez como el amante selva, con esos desdos suyos capaces de hacerte estremecer cuando te recorren después… Trázame una hipotenusa o metamorfoséate en ella. Tu amiga, la correctora de estilo, dice que sería hermoso que llegara a inventar un vocabulario que respondiera a mis emociones como si compusiera música. Porque asegura que estoy utilizando una partitura que está muy desgastada y que yo no hablo de follar, que no es eso; que hablo de algo estremecedor y esencial.

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~ por María Camín en junio 9, 2011.

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