HENRI BERGSON (1859 – 1941): Intuición, Conciencia y Tiempo

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<<Los sueños más extraños, en que dos imágenes se recubren y nos presentan a la vez dos personas diferentes que no constituirían sino una, darán una débil idea de la interpenetración de nuestros conceptos en estado de vigilia. La imaginación del soñador, aislada del mundo externo, reproduce en simples imágenes y parodia a su manera el trabajo que se produce incesantemente sobre nuestras ideas en las regiones más profundas de la vida intelectual>>

‘Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia’

(Salamanca, Sígueme, 1999, p.99)

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ANÁLISIS DEL PR. MARIO T. RAMÍREZ COBIÁN

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La analogía entre sueño y pensamiento es ‘formal’, proceden de la misma manera, es decir, mediante la mezcla sintética de dos cosas distintas (imágenes o conceptos). El ejemplo del sueño de Bergson: sueñas con una persona pero que tiene la voz de otra persona distinta (haces una mezcla, una metaforización, una “condensación”, según la teoría freudiana). Así hacemos también en el pensamiento profundo: sintetizamos varias ideas en una (el concepto de “duración” del propio Bergson, mezcla las ideas de tiempo, intensidad, movimiento, compenetración). Esta síntesis ocurre en lo profundo casi inconsciente de la mente humana, y es, simplemente, la “obra” del paso del tiempo en nuestra conciencia (es por el tiempo que las ideas que se van sobreponiendo, interpenetrando, condensando).

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El fondo del espíritu (el soñador y el pensador) es, para decirlo con un concepto de Castoriadis, un “magma”; o con el cuadro de Lam: una jungla.

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* enlace a la web del artista

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Alcanzar la ligereza es lo más difícil, lo más fácil es dejarse llevar por la pesadez, por la gravedad. Sugiero en todo caso la lectura de la mejor introducción a Bergson que es la que él mismo hace en su magnífico y breve, diamantino, “Introducción a la metafísica”. Ahí queda claro su tesis central: la diferencia radical entre el espíritu (o la conciencia: el tiempo como duración, objeto de la intuición) y la materia (= el espacio, objeto de la inteligencia, el lenguaje y la ciencia). Mientras el principio que rige a la materia es el de la “sucesión” (en relación “partes extra partes”, es decir, como relación mecánica entre entes separados), el principio del espíritu es el de la “simultaneidad” –esto es, la co-existencia, la “compenetración” (esto es sorprendente porque pareciera que es al revés, pero tal es la gran originalidad de Bergson, que, contra la metafísica tradicional y el sentido común, concibe al tiempo interior como simultaneidad y no como mera sucesión; para ser más preciso: como sucesión que es a la vez simultaneidad).

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Este principio rige para la intuición, la duración y la propia vida (la vida es duración, según Bergson). Esto significa que dos momentos de un estado de conciencia no se distinguen numéricamente, pues no son dos cosas distintas sino una misma cosa que “dura”, que “pasa”. En el fondo de nuestra conciencia opera un régimen de “con-fusión”, todo se mezcla. Nuestro yo superficial es el que hace las separaciones conforme a los principios de la inteligencia y del lenguaje. La cita se refiere a esta manera de operar de la conciencia en general, en el yo profundo: como sobreposición de momentos, de recuerdos, de ideas o imágenes. Bergson dice que el sueño es un ejemplo de ese procedimiento de mezcla, y que este procedimiento es la esencia misma de la conciencia en general.

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La gran dificultad de entender a Bergson radica en la cosa misma (que él observó): la duración, la experiencia de la conciencia interior, la memoria, no se puede “representar”, nombrar. Si lo hacemos la desvirtuamos. Pero algo podemos acercarnos. Algunas imágenes pueden ser útiles. Normalmente nos representamos el tiempo como una línea que va pasando de un momento a otro (como un río). Pero esto ya es espacializar al tiempo. Bergson propone en su lugar dos imágenes famosas: la de la disolución del azúcar en el café; y la mejor, la de la bola de nieve que cae por una ladera. Cada capa que se agrega a la bola es un momento presente, y el pasado es toda la bola, que como se ve, no queda atrás sino que está ella toda en el presente. Todo junto, todo a la vez, todo siempre.

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Después de Descartes –y como su íntima contraparte–, Bergson es el gran filósofo francés. Todo filósofo francés que se respete (Deleuze, Merleau-Ponty, Sartre incluso) tiene ineludiblemente algo de bergsoniano.

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INDICE DEL RESTO DE ENTRADAS EN LA MÍSTICA RELACIONADAS CON BERGSON:

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~ por María Camín en abril 30, 2011.

Una respuesta to “HENRI BERGSON (1859 – 1941): Intuición, Conciencia y Tiempo”

  1. Esta entrada es el resultado de la conversación que la cita de Bergson suscitó en la página de facebook del profesor Ramírez.

    En el lateral de esta bitácora se puede acceder a otras informaciones relacionadas con este filósofo. Entre ello algunas obras suyas.

    Tuve un sueño aquella madrugada, uno extraño (increíble, perfecto, hasta sanador: no todos los contenidos del sueño los desvelé), que provocó la recepción de la explicación; ya que Bergson me resultó difícil… Espero que para ti la experiencia sea semejante. ¿Y por qué no probar? Quizá funcione si te concentras con estos conceptos antes de desconectarte de la red y disponerte a dormir. Ya me contarás: evella@telecable.es

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