EL DÍA QUE NIETZSCHE LLORÓ. IRVIN D. YALOM: La ”digna” obra literia y la obra en la escena, o arte de la manipulación mediática (”MOLAY”)

que gozó y lloró con él, la autora.

.

Lo primero que debemos saber si es que vamos a encontrarnos con la figura de Nietzsche a través de ”la mirada fenomenológica” de Yalom, es que es sabio comenzar por esta nota del autor. Sobre todo porque las claves esenciales las encontraremos ahí.

Entonces, ésta es la obra que yo estoy visualizando. Pero no es la que tuve entre mis manos. Les hablaré de esa historia que yo tengo con Nietzsche desde hace muchos años. Hasta que en mis sueños penetró, una madrugada. Hoy no he sabido al despertar si acababa de acostarme. Me decidí por la castidad. Ayer sí. Pero desperté muy feliz y contenta porque al mirar el reloj descubrí que eran las siete y media de la mañana. El casero aún no se ha levantado siquiera y son las diez. Ayer vi a una niña que se llama Aida, como la ópera de Verdi, y con esa historia tan trágica de su nombre que acarrea su inconsciencia. Que es la de la madre. Chocolate encima de la mesa.

<<Espérenme aquí, REGRESARÉ. Stop>>

Anuncios

~ por María Camín en abril 20, 2011.

6 comentarios to “EL DÍA QUE NIETZSCHE LLORÓ. IRVIN D. YALOM: La ”digna” obra literia y la obra en la escena, o arte de la manipulación mediática (”MOLAY”)”

  1. Después de varios días transcurridos, una relectura de la obra de Yalom, también de su obra ‘Psicología y Literatura’, he de decir que lo que me llevó a expresarme de este modo en la entrada, el que Yalom fuera a aplicar una mirada fenomenológica, se ha desvanecido.

    Yalom no habla de protenciones ni retenciones, sino de complejos edípicos que interfieren en las relaciones con ‘equis’ pacientes, y pienso que esa no es la buena base. Que la curación debe procurarla la inmersión en la filosofía, y que me convence más el lenguaje que Husserl utiliza y donde establece los ”orígenes” a la trayectoria por la que Freud nos llevó.

    El análisis de Yalom si ha sido bastante profundo. Me ha planteado muchas dudas. Con respecto a la utilización del otro, el que paga por la terapia, y por tanto coincido con el Nietzsche, que por el momento capto a través de su lectura en Zaratustra: maestro uno mismo, el Camino, el de uno.

  2. Toda esa búsqueda que en principio iba a ser a través de la bitácora, la encerré en uno de mis cuadernos. Cuaderno con destinatario. No mencionable. Quizá en algún momento traslade acá algunas notas. Pero si en mi recuerdo la novela de Yalom se mantenía como casi prodigiosa… después de su relectura, puedo asegurar que me provoca desazón. Todos parecemos utilizar la filosofía de Nietzsche para que sirva a nuestros fines; no sé si alguno, siquiera, habríamos logrado reconfortarlo ni un poco. Desde luego, Nietzsche, pienso que, no estaría de acuerdo con la utilización que Yalom ha hecho de él. En la película ésta es más lamentable aún.

  3. Cuando Nietzsche lloró (1 de 11)

    • Esta cita entre Lou Andras-Salomé y el Dr. Breuer jamás sucedió. No del modo en que Irvin D. Yalom la imagina. No, ni tan siquiera. Es una fantasía, como comprobaremos, más adelante, del auténtico ”desplazamiento” del psicoterapeuta Yalom… Todos quisiéramos, y si no la mayoría, alcanzar esa inmortalidad que Nietzsche supo ”conquistar” en base a su obra (descrédito y constante trabajo= poiesis); para mí, después del análisis de Yalom, por sus trabajos literarios, cuestionable, como poco; dados los métodos que utiliza…. Yalom si es Inteligente. Eso sin duda, no sé si podría ser calificado de arribista; creo que sí. ¿Falto de ética? Si yo fuera cualquiera de sus pacientes reales diría que sí. Pero le he leído atentamente en su ”defensa”. Y no, no me ha convencido; cualquiera puede ser jurado, en este caso sí. ”Mi papel en todo caso será el de abogado del diablo”.

      Breuer era éste, a los treinta y cinco años.
      Lou Salomé, más o menos en 1882, ésta otra.

      INTÉRPRETES: Armand Assante (Nietzsche), Ben Cross (Josef Breuer), Jamie Elman (Sigmund Freud) Katheryn Winnick (Lou Salomé)…

      Si es cierto aquello de que cuando Nietzsche y Lou se encuentran… no en una conferencia del filósofo sino en Italia, a donde Lou, rusa de nacimiento, que había logrado, antes de esto, consolidar una buena educación con un maestro (tal vez, creo que sí, sirviéndose de la seducción, prometedora y casta)… había viajado en compañía de su madre… Paul Ree los presenta, con grandes ”expectativas” por parte de éste… Si es cierto que Nietzsche dijo: ”de qué estrellas hemos caído”, tras el encuentro con la brillante joven.

      Pero en la escena vemos a Nietzsche en sus clases, o dando una conferencia; afirmando que Dios no existe, y mencionando a Darwin… Darwin tardó 20 años en publicar su teoría de ‘El origen de las especies’, hasta ese momento la guardó en un armario… A eso se refiere el actor…

      • ”Mi obligación es estar libre de obligaciones”. -dice esta Lou actriz.

        Pero sí es cierto que Lou era una mujer muy independiente, quería conocer sus propios límites y no estaba dispuesta a reconocer los impuestos por la Sociedad, aunque más adelante aceptará casarse con un doctor, el doctor Andreas, casi treinta años mayor que ella; de hecho el tuvo que amenenazarla con suicidarse antes para que ella le tomara en serio.

        Nunca consumaron relaciones físicas, parece ser… Pero permanecieron juntos aunque ella llegó a tener por amante al joven Rilke, mucho más joven que ella… Esto no sé si fue antes o después de iniciar una relación (terapéutica) con Freud (se convirtió en su discípula y fue la única o de las pocas mujeres admitidas en el círculo psicoanalítico).

        Se ganó el apelativo de la bruja de Hamberg… porque no envejecía al ritmo de los demás. Su marido prácticaba terapias orientales y de carácter esoterista. Eran los tiempos, aquellos, en los que el espiritismo hacía furor…

        Ahora, la pregunta de la actriz, ¿cuál es la alternativa a su propuesta de una vida sin Dios? Nietzsche era consciente de lo que éramos, de lo que somos… y ahí es donde entra en juego su ‘mito del eterno retorno’… Pero no adelantemos acontecimientos…

        Así como lo que he estado investigando… no creo, en absoluto, que Nietzche le propusiera matrimonio tras la primera cita. Fue el filósofo Paul Ree quien les presentó. A Nietzsche cargó Paul Ree con la responsabilidad de proponerle matrimonio a Lou, para sí mismo; parece, por tanto, que eran poco maduros, todos, en asuntos emocionales sí y que actuaban como niños.

        En la obra de Yalom, esa segunda reunión entre Lou Salomé y Breuer, en su consulta, es muy diferente, dilatada; ella se lo cuenta todo detallísticamente… Y habla de una relación pitagórica entre los tres. Pitágoras es un filósofo presocrático, y, al parecer, Nietzsche sentía predilección por estos… En realidad no. Nietzsche sentía predilección por Heráclito pero afirmó, en algún momento, que los matemáticos y los funambulistas contaban con su admiración, ya que en ambos casos el pie había que ponerlo en el lugar exacto. Sí, de hecho, pueda ser que pensase Nietzsche en una relación pitagórica entre los tres (aunque Lou no se desprendía de su carabina, su madre). Sólo en el lago Orta… que más adelante será un momento culminante en la novela.

        Ahí, en sus viajes por Italia… Nietzsche y Lou se quedaron a solas… Es presentado (en la novela) como un momento sagrado para Nietzsche, que en absoluto tiene por qué haberlo sido, del mismo modo, para Lou Salomé. Este momento en que estuvieron a solas… quizá horas… causó grandes suspicacias en Paul Ree, a quien Lou prefirió.

        Lou sentía una gran atracción espiritual por Nietzsche pero parece ser que en absoluto física. Y esa relación pitagórica jamás cuajó entre los tres, porque los celos animales-humanos se interpusieron. Donde Lou jugaba a varias bandas; mostrándole las cartas personales a uno y al otro, o vaya usted a saber a quien. Cierto es que era muy joven; también que era mujer y es posible que no tuviera ningún código del honor. ¿Soy yo misógina, como se acusa al Nietzsche hermano e hijo? En absoluto, o creo que no pero me conozco y ”nos conozco”…

        Las mujeres hemos sido poco educadas en un código del honor… Somos dadas a confidencias y a confesores. No sé si esto algún día cambiará. Posiblemente tampoco sea así en todos los casos; pero si tengo que hablar por mí… he de decir que peco de lo que me gustaría no pecar… Y ese pecar no es cristiano en absoluto. Hay cosas que son difíciles, sino imposibles de corregir…

        Sí en la novela aparece una de esas cartas ”insultantes” en ese punto (pero recuérdese que Lou jamás busco ayuda para él), y sí llegaron a ser. De todos modos no la considero insultante de ningún aspecto; descriptiva, real. Aunque Nietzsche sufrió hondamente y rozó la locura, sí, por vez primera: buscaba la piedra filosofal para transmutar toda la basura que experimentó en él, porque él si se enamoró; y quien no se haya enamorado profundamente… no puede saber lo que se siente en el interior al sentirse ”traicionado” (en todo caso timado, engañado, hastiado, devastado). Yo me he sentido en parte reconocida en ella; lo femenino en mí. También puedo ponerme en su lugar. Hay individuos que me han interesado en el aspecto intelectual pero en absoluto en el físico y he considerado esto último como una lástima. Hay mujeres a las que no nos gusta despertar un interés sexual en aquellos que no deseamos. La verdad del cuerpo es la verdad y el interés no se puede fingir, el interés sexual. Sin embargo… también he deseado más que nada aprender, y he considerado lamentable que el otro no pudiera hacer abstracción del físico.

        Digamos que Lou no tuvo jamás un interés sexual en Nietzsche, y aunque lo tuviera en Paul Ree… no parece ser que derivase en relación sexual (ella, en cierto, sentido fue ”frígida’, o eso dicen, que no mantenía relaciones sexuales con nadie; su indiscutible libertad no era de ese tipo de libertad que algunos es la única que logran entender, y hasta que Freud la ayudó…). Paul Ree, se supone, acabó suicidándose en 1901, en el lugar en el que Lou Salomé le había rechazado… Así de trágico fue todo.

  4. […] – El día que Nietzsche lloró. Irving D. Yalom […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: