”CONÓCETE A TI MISMO” (sentimiento y voluntad). F. NIETZSCHE (en una de sus lecciones o conferencias preparatorias a ‘El nacimiento de la tragedia’)

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*enlace: Apuntes de la lechuza

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Eso que llamamos ”sentimiento”, la filosofía que camina por las sendas de Schopehauer enseña a concebirlo como un complejo de representaciones y estados volitivos inconscientes.  Las aspiraciones de la voluntad se expresan, sin embargo, en forma de placer o displacer, y en esto muestra su diversidad sólo cuantitativa. No hay especies distintas de placer, pero sí grados del mismo, y un sinnúmero de representaciones concomitantes. Por placer hemos de entender la satisfacción de la voluntad única, por displacer, su no-satisfacción.

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¿De qué manera se comunica el sentimiento? Parcialmente, pero muy parcialmente, se lo puede trocar en pensamientos, es decir, en representaciones conscientes; esto afecta, naturalmente, sólo a la parte de las representaciones concomitantes. Pero siempre queda, también en este campo del sentimiento, un residuo insoluble. Únicamente con la parte soluble es con la que tiene que ver el lenguaje, es decir, el concepto: según esto, el límite de la poesía queda determinado por la expresabilidad del sentimiento.

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Las otras dos especies de comunicación son completamente instintivas, actúan sin consciencia, y sin embargo lo hacen de una manera adecuada a la finalidad. Son el lenguaje de los gestos y el de los sonidos. El lenguaje de los gestos consta de movimientos inteligibles por todos y es producido por movimientos reflejos. Estos símbolos son visibles: el ojo que ve  transmite inmediatamente el estado que provocó el gesto y al que éste simboliza: casi siempre el vidente siente una inervación simpática de las mismas partes visuales *(hoy sabemos de la existencia y la importancia de las neuronas espejo) o de los mismos miembros cuyo movimiento él percibe. Símbolo significa aquí una copia completamente imperfecta, fragmentaria, un signo alusivo, sobre cuya comprensión hay que llegar a un acuerdo: sólo que, en este caso, la comprensión general es una comprensión instintiva, es decir, no ha pasado a través de la consciencia clara.

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¿Qué es lo que el gesto simboliza de aquel ser dual, del sentimiento? Evidentemente, la representación concomitante, pues sólo ésta puede sr insinuada, de manera incompleta y fragmentaria, por el gesto visible: una imagen sólo puede ser simbolizada por una imagen.

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La pintura y la escultura representan al ser humano en el gesto: es decir, remedan el símbolo y han alcanzado sus efectos cuando nosotros comprendemos el símbolo. El placer de mirar consiste en la comprensión del símbolo, a pesar de su apariencia.

El actor teatral, en cambio, representa el símbolo en  realidad, no sólo en apariencia: pero su efecto sobre nosotros no descansa en la comprensión del mismo: antes bien, nosotros nos sumergimos en el sentimiento simbolizado y no quedamos detenidos en el placer por la apariencia, en la belleza de la apariencia.

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Pero ¿qué es la belleza? – <<La rosa es bella>> significa tan solo: la rosa tiene una apariencia buena, tiene algo agradablemente resplandeciente. Con esto no se quiere decir nada sobre su esencia. La rosa agrada, provoca placer, en cuanto apariencia: es decir, la voluntad está satisfecha por el aparecer de la rosa, el placer por la existencia queda fomentado de este modo. La rosa es -según su apariencia- una copia fiel a su voluntad: lo cual es idéntico con esta forma: la rosa corresponde, según su apariencia, a la determinación genérica. Cuanto más hace esto, tanto más bella es: si corresponde según su esencia a aquella determinación, es <<buena>>. <<Una pintura bella>> significa tan solo: la representación que nosotros tenemos de una pintura queda aquí cumplida: pero cuando nosotros denominamos <<buena>> a la pintura, decimos que nuestra representación de una pintura es la representación que corresponde a la esencia de la pintura. Casi siempre, sin embargo, por una pintura bella se entiende una pintura que representa algo bello: éste es el juicio de los legos. Éstos disfrutan la belleza de la materia: así debemos disfrutar nosotros las artes figurativas en el drama, sólo que aquí la tarea no puede ser la de representar únicamente algo bello: basta con que aparezca verdadero. El objeto representado debe ser aprehendido de la manera más sensible y viva posible; debe producir el efecto que es verdad: lo contrario de esa exigencia es lo que se reivindica en toda obra de la bella apariencia. –

Pero cuando lo que el gesto simboliza del sentimiento son las representaciones concomitantes, ¿bajo que símbolo se nos comunican las emociones de la voluntad misma, para que las comprendamos? ¿Cuál es aquí la mediación instintiva? La mediación del sonido. Tomando las cosas con mayor rigor, lo que el sonido simboliza son los diferentes modos de placer y de displacer -sin ninguna representación concomitante.

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La muchedumbre de intensificaciones de la voluntad, la cambiante cantidad de placer y displacer las reconocemos en el dinamismo del sonido. Pero la auténtica esencia de éste se esconde, sin dejarse expresar simbólicamente, en la armonía. La voluntad y su símbolo -la armonía- ¡ambas, en último término, la lógica pura! Mientras que el ritmo y el dinamismo continúan siendo en cierta manera aspectos externos de la voluntad manifestada en símbolos, y continúan llevando en sí el tipo de la apariencia, la armonía es símbolo de la esencia pura de la voluntad.

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En el ritmo y en el dinamismo, según esto, hay que caracterizar todavía la apariencia individual como apariencia, por este lado la música puede ser desarrollada hasta convertirse en arte de la apariencia. El residuo insolube, la armonía, habla de la voluntad fuera y dentro de todas las formas de apariencia, no es, pues, meramente simbolismo del sentimiento, sino del mundo. El concepto es, en su esfera, completamente impotente.

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Ahora aprehendemos el significado que el lenguaje de los gestos y el lenguaje del sonido tienen para la obra de arte dionisíaca. En el primitivo ditirambo primaveral del pueblo el ser humano quiere expresarse no como individuo, sino como ser humano genérico.

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El hecho de dejar de ser un hombre individual es expresado por el simbolismo del ojo, por el lenguaje de los gestos, de tal manera que en cuanto a sátiro, en cuanto ser natural entre otros seres naturales, habla con gestos, y, desde luego, con el lenguaje intensificado de los gestos, con el gesto del baile.

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Mediante el sonido, sin embargo, expresa los pensamientos más íntimos de la naturaleza: lo que aquí se hace directamente inteligible no es sólo el genio de la especie, como en el gesto, sino el genio de la existencia en sí, la voluntad. Con el gesto, por tanto, permanece dentro de los límites del género, es decir, del mundo de la apariencia, con el sonido, en cambio, resuelve, por así decirlo, el mundo de la apariencia en su unidad originaria, el mundo de Maya desaparece ante su magia.

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Más ¿cuándo llega el ser humano natural al simbolismo del sonido? ¿Cuándo ocurre que ya no basta el lenguaje de los gestos? ¿Cuándo se convierte el sonido en música? Sobre todo, en los estados supremos de placer y de displacer de la voluntad, en cuanto voluntad llena de júbilo o voluntad angustiada hasta la muerte, en suma, en la embriaguez del sentimiento: en el grito. ¡Cuánto más potente e inmediato es el grito, en comparación con la mirada! Pero también las excitaciones más suaves de la voluntad tienen su simbolismo sonoro: en general, hay un sonido paralelo a cada gesto: pero intensificar el sonido hasta la sonoridad pura es algo que sólo logra la embriaguez del sentimiento.

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A la fusión intimísima y frecuentísima entre una especie de simbolismo de los gestos y el sonido se le da el nombre de lenguaje.

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En la palabra, la esencia de la cosa es simbolizada por el sonido y su cadencia, por la fuerza y el ritmo de su sonar, y la representación concomitante, la imagen, la apariencia de la esencia son simbolizadas por el gesto de la boca.

Los símbolos pueden y tienen que ser muchas cosas; pero brotan de una manera instintiva y con una regularidad grande y sabia. Un símbolo notado es un concepto: dado que, al retenerlo en la memoria, el sonido se extingue del todo, ocurre que en el concepto queda conservado sólo el símbolo de la representación concomitante. Lo que nosotros, podemos designar y distinguir, eso lo <<concebimos>>.

Cuando el sentimiento se intensifica, la esencia de la palabra se revela de un modo más claro y sensible en el símbolo del sonido: por ello suena más. El recitado es, por así decirlo, un retorno a la naturaleza: el símbolo que se va embotando con el uso de su fuerza originaria. Con la sucesión de las palabras, es decir, mediante una cadena de símbolos, se trata de representar simbólicamente algo nuevo y más grande: en esta potencia, el ritmo, el dinamismo y la armonía vuelven a resultar necesarios. Este círculo superior domina ahora el círculo más reducido de la palabra única: resulta necesaria una elección de las palabras, una nueva colocación de las mismas, comienza la poesía.

(…)

Una cadena de conceptos es un pensamiento: éste es, por tanto, la unidad superior de las representaciones concomitantes. La esencia de la cosa es inalcanzable para el pensamiento: pero el hecho de que éste actúe sobre nosotros como motivo, como intención de la voluntad, se aclara porque el pensamiento se ha convertido ya al mismo tiempo en símbolo notado de una apariencia de la voluntad, de una emoción y apariencia de la voluntad.

(…)

Según la palabra deba actuar preponderantemente como símbolo de la representación concomitante o como símbolo de la emoción originaria de la voluntad, es decir, según se trate de simbolizar imágenes o sentimientos se separan los caminos de la poesía, la epopeya y la lírica. El primero conduce al arte plástico *(lo apolíneo), el segundo a la música *(lo dionisíaco): el placer de la apariencia domina la epopeya, la voluntad se revela en la lírica. El primero se disocia de la música, la segunda permanece aliada a ella.

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*Estos fragmentos se sitúan entre las páginas 265 – 271. El autor de la traducción, las notas y la inclusión de estas lecciones, en la edición de Alianza Editorial, es Andrés Sánchez Pascual (1971 – 1972), y dice así:

<<A El nacimiento de la tragedia he añadido los tres trabajos preparatorios a que me he referido antes. Es la primera vez que se traducen al castellano estos tres estudios, cuyo texto alemán completo está, por otra parte, publicado en un lugar tan recóndito que prácticamente se halla inédito>>

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<<El estudio ‘La visión dionisíaca del mundo’ fue publicado en 1928, como tercer regalo anual para los Amigos del Archivo Nietzsche, asimismo en la editorial Richard Hadl, de Leipzig, y en muy reducida edición>>

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Ahora bien, ¿cómo debemos interpretar al Nietzsche que nos habla en este fragmento y relacionándolo con el título sobre el que se presenta esta entrada? Lo siguiente que tomo es una parte de su ejercicio de autocrítica, que escribe dieciséis años después:

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<<¿Se entiende cuál es la tarea que yo osé rozar ya con este libro?… ¡Cuanto lamento ahora el que no tuviese yo entonces el valor (¿o la modestia?) de permitirme, en todos los sentidos, un lenguaje propio para expresar unas intuiciones y osadías tan propias, -el que intentase expresar penosamente, con fórmulas schopenhauerianas y kantianas, unas valoraciones extrañas y nuevas, que iban radicalmente en contra tanto del espíritu de Kant y de Schopenhauer como de su gusto>>

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Sin embargo, a mí me ha entusiasmado toda su obra, y a excepción de este fragmento que reproduzco, y que me resultó el más abstruso, me ha trasladado de una forma maravillosa a un mundo, que hasta el momento de leerlo, se me presentaba poco menos que inconcebible o distorsionado. Así que gracias Nietzsche por haber sido tan joven y tan entusiasta. Valoro tu autocrítica y ella me ha guiado hasta tu esencia.

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~ por María Camín en abril 19, 2011.

6 comentarios to “”CONÓCETE A TI MISMO” (sentimiento y voluntad). F. NIETZSCHE (en una de sus lecciones o conferencias preparatorias a ‘El nacimiento de la tragedia’)”

  1. Esto de jugar con los colores de señalización os puede parecer, lógicamente, pueril. De todas formas conmigo funciona. Me induce a una comprensión…

  2. Creo que la poesía, al igual que la música, están motivadas tanto por el placer como por el dolor. Nos atañe como sujetos activos o receptivos. Tanto un poeta o un músico pueden interpretar según su estado anímico, lo que no es óbice para que este pueda inventar o falsear las emociones que transcribe. La filosofía es pura,algo que no se puede decir del mercado del arte. No sigo que no quiero que Pedro de Paz me llame la atención. Ver CULTURAMAS en
    HACIENDO AMIGOS. ! Un saludo ¡

  3. He buscado a tu Pedro Paz y no me interesa lo más mínimo. No creo que de ningún modo le deje llamarte la atención. De nada.

  4. […] ”CONÓCETE A TI MISMO” (sentimiento y voluntad). F. NIETZSCHE(en una de sus lecciones o conferencias preparatorias a ‘El […]

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